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Agustina Tardito: el color, la identidad y el desafío de diseñar para otros

hace 41 minutos
9 min de lectura

Proyecto Ciudad de la paz . Diseño y ejecución por Agustina Tardito, Buenos Aires, Arg. | Fotografía: Candelaria Gualda para Revista Hiro © 2026.


Acordamos un punto de encuentro en CABA para viajar a provincia a hacer nuestras fotos, como siempre. Es temprano, pero Agustina ya visitó una obra antes de encontrarnos. Preparamos el mate en el auto, prendo el micrófono, y esta vez el viaje es distinto. Siempre charlamos un montón pero esta vez la voy a entrevistar.

 

Hay algo particular en la forma en que habla de su trabajo. Entre reflexiones, anécdotas y confesiones espontáneas, aparece una diseñadora que lejos de presentarse con todas las respuestas, reconoce que todavía está descubriendo su propio lenguaje.

 

Construyó un proyecto que comenzó casi por casualidad y que hoy funciona como una empresa dedicada al diseño interior y las reformas. Su trabajo combina una mirada estética donde el color y las texturas tienen un lugar protagonista, con una metodología que busca equilibrar creatividad, funcionalidad y las necesidades de cada cliente.

 

De transformar su propia casa con pocos recursos a desarrollar proyectos integrales de interiorismo, Agustina Tardito -creadora de Tina Deco- habla también sobre la construcción de una identidad profesional, el miedo al color, los desafíos de interpretar a sus clientes y la importancia de crear espacios representativos de la identidad de quienes los habitan.

 

Detrás de cada elección de materiales, muebles o paletas, cómo lograr que una casa tenga personalidad sin dejar de representar a quien vive en ella es una inquietud permanente que también oficia de faro.

Proyecto Tronador. Diseño y ejecucion por Agustina Tardito, Buenos Aires, Arg.  | Fotografía: Candelaria Gualda para Revista Hiro © 202


De una casa propia a una empresa de interiorismo

 

La historia de Tina Deco comenzó lejos de un estudio de diseño, transformando su casa. Buscaba soluciones creativas para conseguir grandes cambios con presupuestos reducidos y mucha artesanía cuando una amiga, sorprendida por el resultado de esas intervenciones, la desafió a compartirlas en Instagram. Empezó como un espacio para mostrar ideas accesibles y terminó convirtiéndose, con el tiempo, en su profesión.

 

Se formó en Administración de Empresas y Coaching, dos experiencias que a primera vista parecen alejadas del interiorismo, pero que hoy considera fundamentales para su trabajo. Aquellos años le permitieron construir procesos, desarrollar metodología y entender la importancia de gestionar cada proyecto con una estructura profesional.

 

"Para mí, el gran diferencial al momento de trabajar viene de mi experiencia en la corporación y en el liderazgo corporativo".

El crecimiento también implicó revisar algunas ideas que habían dado origen a la marca. Si en sus comienzos buscaba demostrar cuánto podía transformarse una casa con poco dinero, hoy entiende que desarrollar proyectos para terceros implica otras responsabilidades. La calidad de los materiales, los tiempos de ejecución y las expectativas de los clientes requieren presupuestos acordes.

 

Este proceso no consistió en abandonar esa creatividad inicial, sino de llegar a comprender que el diseño profesional necesita herramientas que permitan sostener su calidad.

 

“El verdadero cambio fue pasar de compartir ideas de decoración a construir una empresa capaz de desarrollar proyectos integrales”.


Un proyecto que marcó un antes y un después fue “Simbron”. Fue la primera vez que un cliente confió en ella para diseñar el interior de una casa completa, desde el mobiliario hasta los apliques de iluminación. También fue su primera experiencia gestionando un volumen de trabajo de esa escala con un presupuesto que le permitía explorar nuevas posibilidades. Y, dato de color, fue el proyecto a través del que nos conocimos y empezamos a trabajar juntas.

"Fue el primer proyecto donde pude mostrar todo eso que no estaba pudiendo mostrar por una cuestión de presupuestos más acotados". Pero lo más significativo no fue solamente el resultado. "A mí me sirvió para entender lo que yo quería”.

A veces encontrar una dirección profesional no consiste únicamente en descubrir qué sabemos hacer, sino también en identificar qué tipo de trabajo queremos germinar.


 

Proyecto Simbron. Diseño y ejecución por Agustina Tardito, Buenos Aires, Arg.  | Fotografía: Candelaria Gualda para Revista Hiro © 202


La búsqueda de un lenguaje propio

 

Cuando observamos los proyectos de Tina aparecen ciertas constantes: combinaciones de materiales, líneas curvas, una importante presencia de color y un interés por generar ambientes con carácter. Todo en armonía. Pero reconoce que aún está construyendo su identidad estética.

 

"Siento que todavía no tengo un estilo reconocible por mis pocos años en esto, de a poco lo voy descubriendo". Le gustaría que, con el tiempo, sus clientes la eligieran específicamente por esa mirada personal. No para repetir una fórmula en cada proyecto, sino para ser cada vez más libre al momento de diseñar.

 

Ojo, hay un principio que atraviesa todos sus trabajos, “la continuidad visual entre los diferentes ambientes de una casa”. Para ella, cada espacio puede tener su propia identidad, pero debe existir un hilo conductor que los una.

Si existe una determinada madera en el living, le interesa recuperarla en algún detalle del dormitorio. Si un verde musgo forma parte de la paleta de un ambiente, busca que vuelva a aparecer, quizás en una alfombra, una tela o algún objeto.

 

"Me gusta que toda la casa, más allá de que tenga un diseño propio cada ambiente, hable de lo mismo"

 

Esta búsqueda de coherencia es, quizás, uno de los rasgos más definidos de su manera de trabajar.


Proyecto Lomas. Diseño y ejecución por Agustina Tardito, Buenos Aires, Arg.  | Fotografía: Candelaria Gualda para Revista Hiro © 202


El color como expresión de identidad

 

Cuando pienso en Tina, pienso en el color. Durante años, las paletas neutras dominaron buena parte de las referencias que consumimos sobre decoración. Blancos, beiges, grises, y materiales claros se convirtieron en una elección segura, capaz de generar espacios agradables y visualmente ordenados.

 

Pero para ella, esa seguridad también puede convertirse en una limitación.

"Los colores neutros me aburren. Me parecen una casa muy genérica", confiesa entre risas.

Su postura no implica rechazar los espacios serenos ni considerar que una casa necesita estar llena de colores para tener personalidad. Lo que cuestiona es la elección instintiva de  una estética simplemente porque está de moda o porque existe la creencia de que sería difícil equivocarse con ella. El color es una herramienta para expresar algo de quienes habitan una casa.

 

"Me gusta que le guste al que vive ahí. Que haya algo del que vive ahí. Y para mí, el color representa un poco eso".

 

Sin embargo, una de las mayores dificultades que encuentra en sus proyectos es lograr que los clientes se animen a salir de lo conocido. Cuenta que muchas veces, cuando presenta propuestas más audaces, aparece una respuesta recurrente: “Es mucho, es muy cargado”. Paradójicamente, esas mismas combinaciones suelen despertar entusiasmo cuando las personas las ven resueltas en otros espacios.

 

Agustina lo experimenta incluso en su propia casa, donde se permite probar materiales, colores y combinaciones que probablemente muchos clientes no aprobarían en una primera presentación. Esa diferencia entre lo que nos gusta mirar y lo que nos animamos a incorporar a nuestra vida cotidiana revela algo interesante sobre el diseño: “La personalidad de un espacio también depende de nuestra disposición a asumir ciertos riesgos” cuenta.

 

Para ella, la aparición de propuestas más eclécticas y maximalistas podría abrir una nueva etapa en la que las casas recuperen una expresión más individual. Aunque advierte que no existe una fórmula universal para combinar colores y texturas; lo que para algunos puede resultar visualmente caótico, para otros puede ser exactamente lo que buscan. Su desafío radica en interpretar hasta dónde quiere llegar cada persona.

 

Y si hay un elemento que considera especialmente importante es la textura. Mientras que el color puede transmitir calma, energía o vitalidad, la textura introduce una dimensión mucho más física. La suavidad de una lana, la calidez de una madera o la rugosidad de una superficie pueden despertar sensaciones incluso antes de tocarlas. En esa relación entre lo visual y lo sensorial encuentra buena parte de la riqueza del interiorismo.


Diseñar para otros: entre la intuición y los límites

 

Uno de los aspectos más interesantes de nuestra conversación aparece cuando le pregunto cómo comienza a imaginar un espacio. Su respuesta rompe con la idea romántica de una diseñadora que entra a una casa e inmediatamente visualiza todas sus posibilidades.

Confiesa que muchas veces, durante la primera visita, siente inseguridad y se pregunta si podrá interpretar el proyecto o encontrar una solución que realmente funcione.

 

 

La creatividad aparece después, cuando traslada el espacio al modelo tridimensional.

"Empiezo a ver las cosas cuando lo bajo al 3D. Ahí es mi lugar, donde empiezo a sentirme cómoda". Esa herramienta se convierte en el punto de partida desde el cual puede ordenar información, probar alternativas y desarrollar sus ideas.

 

Si existe un aspecto de su trabajo en el que confía especialmente, es en su capacidad para interpretar a las personas. A diferencia de quienes utilizan cuestionarios extensos para conocer los hábitos y preferencias de sus clientes, Tina suele comenzar con una conversación, algunas preguntas y referencias visuales.

 

A partir de ese intercambio, construye una propuesta que busca reunir tanto las necesidades del cliente como su  mirada profesional. "Siento que tengo un don natural para interpretar a la gente. Algo que siempre me resaltaron mis clientes es esa capacidad de interpretar lo que necesitaban". Esa sensibilidad convive con una tensión inevitable: ¿Cómo encontrar el equilibrio entre lo que un cliente desea y lo que una diseñadora considera que podría funcionar mejor?

 

En ocasiones, las referencias que recibe son contradictorias o pertenecen a estilos muy diferentes. Su trabajo consiste entonces en ordenar esas preferencias, identificar una dirección y acompañar al cliente hacia una propuesta coherente. Otras veces, el desafío es conseguir que alguien se anime a una elección que inicialmente le genera dudas.

 

Agustina reconoce que todavía siente que muchos de sus proyectos no expresan por completo todo lo que podría aportar creativamente. Y que uno de sus deseos es alcanzar un momento profesional en el que las personas la busquen justamente por ese lenguaje que está construyendo. Pero también entiende que diseñar una casa no es un ejercicio de expresión personal sin límites.

 

“Una casa debe representar a quien la habita, no solamente a quien la diseñó”.


Proyecto Escalada. Diseño y ejecución por Agustina Tardito, Buenos Aires, Arg. 



Una casa no es solamente una imagen

 

Hay otra idea que Agustina sostiene desde sus comienzos: para entender verdaderamente una casa es necesario vivirla. Los hábitos cotidianos no siempre pueden anticiparse. Tal vez alguien descubra, después de mudarse, que disfruta leer por las noches en un rincón del living. O que necesita un espacio de guardado que antes no había considerado. Pequeñas situaciones que pueden modificar por completo las decisiones de diseño.

 

Esta contradicción forma parte de la complejidad de diseñar para la vida real. Y en ese punto surge otra distinción que considera fundamental: la diferencia entre una casa pensada para verse bien en una fotografía y una casa diseñada para ser vivida. Para ella, la respuesta está principalmente en los materiales.

 

Una elección puede funcionar perfectamente desde lo estético, pero resultar poco práctica con el uso cotidiano. Por eso, la durabilidad, el mantenimiento y la funcionalidad deben acompañar cada decisión. El objetivo no es solamente conseguir un resultado visual atractivo, sino crear espacios que resistan el paso del tiempo y acompañen la rutina de quienes los utilizan.

 

Lo que viene: compartir lo aprendido

 

Cuando le pregunto hacia dónde imagina que evolucionará su trabajo, Agustina no tiene una respuesta completamente definida. Sabe que quiere seguir creciendo, explorando su identidad y asumiendo nuevos desafíos, pero no siente la necesidad de establecer un destino exacto.

 

"Tengo claro que, por todo lo que le dedico a mi trabajo, voy a llegar a algún lugar copado. No sé bien dónde, pero algún lugar voy a llegar".

 

Entre sus deseos aparece uno que amplía el alcance de Tina Deco más allá de los proyectos de interiorismo: generar espacios para compartir conocimientos y experiencias.

Por un lado, para acercar herramientas de diseño a personas que no pueden contratar a una profesional. Por otro, para conversar con colegas sobre los desafíos de una actividad que muchas veces se ejerce en soledad. Hay una intención de construir comunidad, de compartir aprendizajes y de acompañar a otros en sus propios procesos; un deseo de compartir algo que había descubierto transformando su propia casa.

 

Hacia el final de nuestra conversación, Tina vuelve sobre una idea clave en su filosofía. Para ella las casas siempre fueron importantes, incluso mucho antes de dedicarse profesionalmente al interiorismo. Cree que los espacios que habitamos dicen algo de nosotros, de nuestras emociones, de nuestros gustos y de la forma en que atravesamos diferentes momentos de la vida. Por eso, cuando trabaja en la casa de otra persona, siente que también está entrando en una parte de su mundo interior. Y quizás sea esa conciencia la que le da otra dimensión a su oficio. Diseñar una casa también puede ser una forma de ayudar a alguien a reconocerse en el espacio que habita.

 

Lo que Tina quizás no sabe es que muchas de nuestras charlas en el auto fueron inspiración para crear esta revista. Recuerdo volver a casa después de cada sesión con la sensación de que esas conversaciones merecían trascender nuestro viaje en auto. Me quedaba pensando en lo interesante que sería compartirlas, porque detrás de cada uno de esos espacios que miramos y admiramos en revistas y redes hay personas, historias, decisiones y procesos creativos que pocas veces llegamos a conocer.

 

Agustina fue inspiración en el comienzo de todo esto. En cierta forma esas charlas despertaron en mí las ganas de mirar un poco más allá de las imágenes, de conocer a quienes imaginan y dan vida a los espacios que fotografío.



Texto y entrevista: Candelaria Gualda Egurza | Revista Hiro

Edición: Julieta Fontanellaz

Entrevistada: Agustina Tardito (Tina Deco)

Interiorismo y decoración: Tina Deco

Fotografías: Estudio Hiro

Fuente: Entrevista realizada por Revista Hiro a Agustina Tardito.

Buenos Aires, Argentina · 2026



 
 
 

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